Escrito por Milton Morrison  

Miércoles 08 de Febrero de 2012

Al momento de conocer la solución buscada a la crisis que se originó en la gerencia de cómputos de la Junta Central Electoral (JCE), me motivé a releer el concepto de democracia que nos presenta Robert A. Dahl en su libro La Poliarquía (1971, pág. 13) donde afirma que la democracia es “el sistema político entre cuyas características se cuenta su disposición a satisfacer entera o casi enteramente a todos sus ciudadanos, sin establecer diferencias políticas entre ellos”.

Al releer dicha afirmación, inmediatamente me asaltaron algunas interrogantes sobre la representatividad de los partidos políticos dominicanos como instrumentos reales de nuestra democracia. Me pregunté, ¿hasta que punto son los partidos políticos representantes de la ciudadanía? O más bien ¿representan los partidos políticos a la mayoría de los dominicanos?

La realidad es que los grandes partidos políticos toman decisiones en función de lo que he denominado como “la mayoría de la minoría”. En el marco de la crisis que envuelve a la JCE, dicha institución parece haber aceptado el acuerdo o decisión resultante de los planteamientos de dos (2) de los partidos dominicanos, a pesar de que esos partidos son ante la ley electoral iguales al resto de los partidos indistintamente del tamaño de los mismos. A la vez, que todos reconocemos que la Junta Central Electoral es una institución autónoma, rectora y reguladora del accionar de esos mismos partidos.

Si analizamos la cantidad de votantes de las ultimas elecciones presidenciales en función de la población total del país, y asumiendo hipotéticamente que todo aquel que vota por un partido político de una u otra forma endosa al mismo su derecho para que lo represente políticamente, podríamos afirmar que el universo electoral en función de la población representa sólo el 40% de la población, lo que no equivale a considerarse una mayoría simple; pero menor aún es la representatividad cuando esos resultados se desagregan y observamos por ejemplo que los votantes del PLD representan el 21% de la población dominicana, y en el caso del PRD los mismos representan el 16.5% del universo poblacional dominicano. Si estos datos fueran la base para definir la legitimidad que tienen estos dos (2) partidos para decidir un tema que nos afecta a todos, pero no todos tenemos la posibilidad de sugerir o incidir en la búsqueda de dicha solución, entonces estamos frente a la democracia de la minoría.

Lamentablemente en nuestro país y en muchos otros, la democracia como teóricamente se plantea es muy limitada por no decir inexistente; sin lugar a dudas, tenemos que aceptar como una realidad los planteamientos del político italiano Gaetano Mosca que señala que “en todo régimen hay una minoría rectora que es la que verdaderamente gobierna”. Precisamente es lo que hemos presenciado ante la firma del acuerdo que pone fin al impase en la JCE, donde estaban dos (2) partidos representándose a ellos y sus aliados y la iglesia católica completando el trípode como garante y decisor. Sólo cabe preguntarse donde estaban representadas las voces de los partidos políticos minoritarios que no están aliados a los partidos firmantes (quizás los minoritarios son culpables de su misma realidad); pero lo que más me interesa saber, es ¿donde estaban representados el 60% restante de la población que no esta apto para votar o que nunca le ha interesado sentirse representados a través de las estructuras partidarias?

Que bueno que se solucionó la crisis latente de la Junta Central Electoral; situación que nos da tranquilidad a todos los dominicanos. No obstante, debo confesar que no me preocupa tanto el impacto del acuerdo en el presente, sino para el futuro, por la jurisprudencia o precedente que se crea fuera de los mecanismos institucionales de la propia JCE.

Escrito en el periódico Acento el 08/02/2012